TODO NOMBRE TIENE UN PORQUE...

Todo en esta vida tiene una razón, un por qué, calquier nombre viene por alguna circunstancia... y el nombre de nuestro blog también lo tiene... La temporada pasada fué un mal año para el esqui de travesía en nuestras queridas montañas cantabras. Terminaba 2011 y casi "no habiamos tocado pelo". Y un día en el rocodromo entrenando un poco con un grupo de amigos, y ante una pequeña nevada que se supone había caido en la zona alta de la Cordillera uno de los presentes dijo... Hay nieve, allí hay nieve. Hay que ir! aunque se jodan!... estoy harto de ponerme los esquis encima de la alfombra del salón... aunque se jodan!

Y así ha nacido aunquesejodan.blogspot.com



domingo, 24 de agosto de 2014

LA COSTA QUEBRADA - AGUJA DE LAS GAVIOTAS

Entre Liencres y Santander encontramos la Costa Quebrada, que se caracteriza por abruptos acantilados y urros que surgen del mar. Uno de los "urros" más conocidos se ubica en las cercanías de la playa de la Arnía y se conoce como la Aguja de las Gaviotas. Quizás deba el nombre a que no resulta raro encontrar nidos de este ave en su cima, circunstancia que hay que tener en cuenta, pues si hay nidos, las gaviotas procurarán defenderlos...

Aquí observamos este "accidente" geográfico visto desde lo alto de la senda que recorre la costa.


La aguja tiene unos 30 metros de altura, por lo que se trata de una actividad que se puede hacer en un breve espacio de tiempo. Conscientes de ello, optamos por hacer un poco de tiempo, y de paso entrar en calor, escalando en las cercanas placas de "La Arnía", donde hay 6 vías de escalada deportiva (de izquierda a derecha: un 6a, dos Vº, y tres IVº, si bien el que se encuentra más a la derecha, equipado con químicos, tiene su descuelgue con un maillon colgado en un único parabolt, circunstancia que, unida a que es la vía más sencilla del sector, me hace evitar su repetición).



Después de terminar las vías de la placa, ascendemos el acantilado dirección a nuestro objetivo. En esta foto se ve el sector en su integridad.


Para descender el acantilado de la aguja, se toma un marcado camino que sale en las cercanías de un cartel informativo, el cual hace una travesía diagonal descendente.



Ya tenemos la aguja a nuestro alcance y podemos ver claramente el trazado de su ascensión. La vía original supera el primer tramo hasta la repisa intermedia por la parte de la derecha, realizando unas trepadas sencillas que deben rondar el III-IV grado. La vía directa sale de la marcada fisura ubicada en medio de la vertical de la aguja y asciende de forma más o menos directa hacia las fisuras de la parte superior.


En esta foto se ve la fisura inicial, tras la cual hay que auparse al bloque-repisa donde hay una reunión intermedia -dos químicos-.



Optamos por hacer un único largo -ya que realizamos la vía directa, no hay rozamiento de cuerda-, aprovechando los químicos de la reunión como único seguro fijo. Aquí se ve a mis compañeros en la repisa intermedia. Justo en la salida de esta repisa se encuentra el paso más difícil de la vía -6a-, por lo que el primero tiene que tratar de proteger bien el paso para evitar una caída sobre dicha repisa.


Un par de metros por encima del paso complicado llegamos a una fisura horizontal donde es necesario dar otro "chispazo" para auparnos y alcanzar otra fisura vertical -6a-. Más abajo se ve a Laro -la mancha negra que está en las rocas-, esperando pacientemente a que dejásemos de hacer el cabra.


La reunión de la cima está formada por un par de maillones sujetos a unos cordinos que rodean un bloque. Aquí estoy tirando de riñón para asegurar a Valeriano. Por la cara de esfuerzo bien parece que le estoy asegurando a la cintura, jajaja.


Aquí  termina la vía el máquina.


Esta foto la saqué en el mismo momento en el que Vale pisaba la cima, sin darle tiempo a tomar un poco de aire, por lo que refleja a la perfección ese maravilloso momento en el que piensas: "Por fín se acabó este infierno!!!" jajajaja. En realidad refleja lo que disfrutamos en este entorno.


Foto de cumbre!!! Antes de que llegaran mis compis estuve comiendo un bocata en el acantilado, frente a las agujas, y pude comprobar que ninguna de las gaviotas tenía montado su "campo base" en la aguja, lo que nos permitió disfrutar del momento de cumbre sin molestar ni ser molestados.


Ahí les tienes, Josete y Vale en la reunión de la cumbre esperando a que el pesado de las fotos terminase de rapelar.



Con la satisfacción de haber cumplido nuestro objetivo, nos despedimos de la Aguja y lo celebramos con una buena cervecita en "El Cazurro".


Valeriano
Josete
Miguel

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