TODO NOMBRE TIENE UN PORQUE...

Todo en esta vida tiene una razón, un por qué, calquier nombre viene por alguna circunstancia... y el nombre de nuestro blog también lo tiene... La temporada pasada fué un mal año para el esqui de travesía en nuestras queridas montañas cantabras. Terminaba 2011 y casi "no habiamos tocado pelo". Y un día en el rocodromo entrenando un poco con un grupo de amigos, y ante una pequeña nevada que se supone había caido en la zona alta de la Cordillera uno de los presentes dijo... Hay nieve, allí hay nieve. Hay que ir! aunque se jodan!... estoy harto de ponerme los esquis encima de la alfombra del salón... aunque se jodan!

Y así ha nacido aunquesejodan.blogspot.com



sábado, 11 de junio de 2016

ULTRA DEL SOPLAO 2016

"Dinámicos, dinámicos, hay que ir dinámicos." En retos como este, procuro tener muy presente esta expresión de Javier Saenz, uno de los mayores cracks que conozco, la cual repitió hasta la saciedad mientras descendíamos del Diente del Gigante por una ladera con nieve delicada que se precipitaba, quinientos metros más abajo, en el glaciar del gigante. 



Yo me considero más montañero que corredor, y si bien necesito siete vidas para llegar al nivel de montaña/escalada/alpinismo de nuestro "gurú", si se a lo que se refería esa jornada. 

La montaña significa esfuerzo, concentración, lucha, constancia, perseverancia, pero también disfrute y pasión. Todo va unido. Si no se disfruta y se vive con pasión, el resto sobra. Es por ello que no entiendo la actividad de montaña, ya sea una caminata, una escalada o una carrera, sin el disfrute de lo que se está haciendo y sin la contemplación de lo que nos rodea -también respeto que el resto de la gente lo vea/viva de otra forma-. 

Recordemos que nuestro "guía" nos repetía que debíamos ser dinámicos. Esto no significa que tuvieramos que volvernos locos y salir corriendo sin levantar la cabeza hasta que llegásemos a nuestro destino. Lo que Javi quería decirnos es que no perdiésemos el tiempo. Había que levantar la cabeza y, al tiempo que buscábamos la mejor ruta, debíamos disfrutar de las vistas y todo ello moviéndonos sin pausa por un terreno que exigía nuestra máxima concentración. Así, siendo dinámicos, conseguimos descender al glaciar con margen suficiente como para evitar riesgos innecesarios: desprendimientos de rocas, coladas de nieve, pérdida de tracción con los crampones...

Dinámicos, sin perder el tiempo innecesariamente, pero sin prisas y sin dejar de disfrutar de lo que estamos haciendo y del lugar donde nos encontramos.

En esta filosofía está concentrada mi estrategia para cualquier carrera de montaña y, como no podía ser de otro modo, es la que apliqué en la Ultra del Soplao.



Llega el día señalado -20 de mayo de 2016, viernes-. La ausencia de actividad montañera durante los últimos meses -obligada por las nuevas circunstancias- se ha visto compensada con escapadas para entrenar por los montes del centro de Cantabria. No se cuantas veces habré subido en el último año al Dobra, Ibio, Mozagro, Toral, Jano, Llen -Peña Cabarga-... Llego con unos 1000 kms corridos, fundamentalmente por montaña, desde que nació el pequeño Javier a principios de año. Además he participado en alguna carrera de media distancia por la región para poner las piernas un poco a tono de cara a la ultra -Epic Trail de Cartes, Gurriana, Otañes-. También he hecho alguna ruta de esquí de montaña, que es lo que realmente más fuerte te pone.

Me acompañan a la salida mis padres, mi mujer y unos amigos. El ambiente en Cabezón es, como siempre, magnífico. Llego a la zona de salida. Este es el penúltimo "hito" del camino que lleva a hacer una Ultra, ya que una cosa es pensar que se va a hacer, otra diferente es animarse a inscribirse y otra totalmente distinta es plantarse en la salida el día de la prueba. Si hasta ese momento no te ha surgido el vértigo por lo que te espera, es que realmente estás preparado para acometer el reto.

En la salida saludo a los dos compañeros -máquinas totales- que están haciendo el Soplaoman -10 kms de natación en el mar, 72 kms de ultra corriendo y 110 kms de bici de montaña, casi nada...-. No nos dejan reunirnos, ya que les tienen protegidos y controlados desde esa misma tarde, cuando salieron del agua. Sin embargo consigo hablar con ellos un momentín, lo justo como para quedar con Titi en juntarnos una vez termine el tramo de asfalto de 2 kms tras la salida.

Aquí, para el que les conozca, tenemos a Titi y Dieguito, los dos soplaomans que miran a la cámara.



Justo cuando me estaban empezando a entrar dudas de si Paco vendría o no, a escasos 5 minutos para la salida, aparece entre la multitud. Como dije, si tienes el valor de presentarte en la línea de salida es que estás preparado, y ahí estaba Paco conmigo.

Termina la danza de Ibio y suena AC/DC con su Thunderstruck, señal inequívoca en Cabezón de que comienza la fiesta. SALIMOS!!!!


Los primeros 2,5 kms son por asfalto, hasta que se llega a Santibáñez y comienza la subida al Canto Redondo. Es increíble la cantidad de gente que anima en este tramo del recorrido, como también resulta increíble la manía que tiene Paco de acelerar según ve que alguien le anima... Consecuencia, hicimos ese tramo a 4,45 min/km y porque yo le iba diciendo que no apretara, que teníamos mucho camino por delante.

En la base de la subida al Canto Redondo alcanzamos a Titi, tal y como estaba planeado. Desde ese momento voy a estar con él hasta Barcena Mayor, el punto donde nuestros caminos -Soplaoman y Ultra- se separan. Las piernas están frescas, pero procuramos no apretar mucho en la subida. Esto es muy largo.

Todavía no ha habido terreno para que la gente se separe y vamos metidos en medio de una fila que parece infinita. Llegando al Canto Redondo Paco y yo nos apartamos un momento de la fila para sacarnos un selfie. Ya tenemos ascendida la primera cota de la jornada!! 



Ahora a descender el famoso cortafuegos. Miramos hacia abajo y vemos descender los frontales de los primeros clasificados como si el diablo les persiguiera. Nosotros vamos a ir un poco más despacio, pero siempre dinámicos.

Llegamos a Ruente. Hemos llegado antes de lo previsto -1 hora 20 min-. El ambiente es impresionante. Parece el último kilómetro de una etapa de montaña del Tour de Francia. La gente nos rodea animándonos y solo deja un estrecho pasillo por el que pasamos los corredores de uno en uno. Emocionante. Aquí nos cruzamos con Jorge y Oli que están entre el público. Paco se ha quedado un poco atrás, pero la presión de la gente le hace apretar hasta alcanzarnos.

Termina el pueblo y acometemos la subida al Collado de Barcenillas. El camino es una novedad de esta edición. Se aprovecha un sendero de descenso técnico de MTB para ascender por un bonito bosque, finalizado el cual ya tenemos cercana la cumbre -antes toca subir un par de rampas guapas-. Descenso rápido y cómodo hasta Barcenillas. Titi amaga en el descenso con hacer una parada para "mandar un fax a la competencia", pero no le funciona bien al conexión. A ver si se arregla eso, que puede pasarle factura. Yo también he tenido algún que otro retortijón de estómago, pero lo he ido capeando de la única forma que se puede -dicen que es mejor perder un amigo que una tripa, jejeje-.

En Barcenillas  nos encontramos con más gente animando -qué merito tiene- y tenemos un avituallamiento de agua donde paramos a charlar con algún compañero que sigue la carrera. Ni que decir tiene que Paco, que se había quedado un poco atrás en la subida, vio gente y pegó otro arreón hasta alcanzarnos. Como no podía ser de otra forma, ahí estaba Oli animándonos. Menuda Ultra se hizo el tío siguiendo la carrera de avituallamiento en avituallamiento.

Nueva subida. Pasamos de refilón por el pueblo de Lamiña y subimos por un bonito sendero que recorre a media ladera, en ocasiones incómoda de andar, el Monte del Dueso. Los pies comienzan a estar húmedos tras el paso de algún tramo con barro. Salimos del sendero, pasando por el lateral de una estabulación donde el camino se difumina un poco y es más complicado de seguir, para llegar a una pista ancha donde el mayor peligro es el dolor de piernas que puedes pillar en la zona hormigonada.

En Renedo más gente animando, Paco pega otro esprint para alcanzarnos. Nos volvemos a encontrar con Oli y compañía apoyándonos. Breve parada para comentar las sensaciones y comer algo, y subimos por un camino asfaltado hasta la pista que comunica con Correpoco. Este tramo es muy pistero. Menos mal que se hace de noche y así no resulta tan monótono.



En correpoco tenemos el segundo avituallamiento líquido -KM 30: como no hayas llevado comida, a estas alturas ya puedes darte por fastidiado-. Llega el momento más esperado por Paco. Yo creo que no había dormido los últimos días pensando en ello. Hay que cruzar el río y cubre por la cintura. Antes de la carrera Paco le había dado vueltas a si cruzarlo a nado, en barca o hacer funambulismo sobre la cuerda que puso la organización... En breve saldremos de dudas.

Desde el avituallamiento se desciende por un camino hasta que se llega a la ribera del río. Vamos un grupo de unos ocho corredores. Miramos al camino "oficial" -se aprecia como entra en el río y sale por la otra orilla- y vemos que no hay nadie, ni restos de la cuerda prometida por la organización. Es noche cerrada -sobre las 4 de la madrugada-. Miramos a nuestra izquierda y vemos un silencioso y nutrido grupo de gente. Nos quedamos un poco dubitativos, ya que hasta ese momento la gente animaba sin cesar, y en ese punto parecía que nos habíamos cruzado con la Santa Compaña. Nos acercamos y tras pasar por mitad de la comitiva silente, vemos la cuerda. Allí está Sergio Torío, otro máquina de la escalada, que ha sido el encargado por la organización de ponernos la cuerda que nos servirá para cruzar el río. Sergio nos indica como ayudarnos de la cuerda para cruzar el río y, como nadie se anima, me pongo a la tarea el primero. Cruzo el río y se escucha un ligero murmullo... Cruza el río el segundo y el tercero, y se escucha el mismo murmullo... Cruza el río otro compañero, resbala y se mete entero en el agua, tras lo cual sí que se oye a la masa celebrarlo, jejeje. Nos reagrupamos y me cuentan que Paco ha optado por descalzarse para cruzar el río. Hummm, sabia decisión, pues así se evitaría tener los pies encharcados durante la subida hasta Colsa y los Tojos. Sabia decisión si no fuera porque unos metros después del río el sendero se estrechaba y se convertía en un barrizal infecto por el que resultaba imposible transitar sin meter media tibia en el lodo. Fantástico. Nos llegamos a plantear esperar a Paco para ver su reacción, pero mejor seguimos, que siendo noche cerrada y con medio cuerpo mojado -alguno entero-, nos podemos quedar helados.

La subida a Colsa se hace por un estrecho sendero en medio de un bosque con una pronunciada ladera.  Se supera por unas zetas bien trazadas, aunque hay que andar atentos para no perder el sendero -hay algún árbol que ha caido sobre el camino-. Aún siendo de noche, con los frontales se puede disfrutar de la naturaleza que nos rodea. Estamos aquí porque queremos y porque nos gusta!!!

Un par de chistes malos más tarde, llegamos a Colsa y, por carretera asfaltada, a los Tojos. Aquí llega uno de los momentos más importantes y reseñables del Soplao: el avituallamiento de los Tojos, responsabilidad de la Junta Vecinal de los Tojos y servido por un maravilloso grupo de mujeres que actúan cual si fueran nuestras madres. Hay que hacer el Soplao aunque sea solo para vivirlo. Yo me cambio de camiseta térmica y técnica, para no enfriarme mientras me pongo como una bola. No me cambio el calzado, ya que se que en breve volveremos a mojarnos los pies, y seguiremos con ellos encharcados hasta la meta.

Pasa el tiempo. Llevamos unos veinte minutos en el avituallamiento. Me como media tortilla de patatas, salchichas, algún que otro torrezno antes de que Titi y un par de compañeros me digan que deje de comer, que no voy a poder correr. Paco todavía no aparece. Se debe haber liado en el río. Viene el tramo para mí más pestoso de la carrera, y toca hacerlo dos veces!!! Menos mal que esta primera pasada la hacemos de noche. Titi aprieta al grupo y vamos pasando a un buen número de corredores. Yo le sigo como puedo, aunque el estómago me dice que necesita más relajación para digerir todo lo tragado en los Tojos. Se que  solo hay que aguantarle hasta Barcena Mayor, así que aprieto un poco para continuar con el máquina.



Pasamos por regatos, riachuelos y zonas embarradas. La última bajada a Barcena es por un camino por el que discurre un arroyo. Lo dicho, los pies calados a los pocos minutos de salir de los Tojos.

Aún es de noche cuando llegamos a Barcena Mayor. Aquí me despido de Titi, que se desvía hacia el Moral, para llegar después, tras subir el Toral, a Cabezón, donde cambiará el chip y se meterá 110 kms de bici de montaña. Está animado y va fuerte. Me dice que cuando llegue a Cabezón todo va a ser más cómodo, ya que el resto del Soplaoman lo hará sentado... en la bici, jejeje. Que moral tiene el máquina!!!



Yo a lo mío. Tengo que subir a Ozcaba y me quedo solo. Paco no aparece y me hago a la idea de que tengo que cambiar el chip. Menos mal que al poco tiempo de empezar la subida amanece y puedo disfrutar del paisaje. Que bonito está el Saja en primavera!!! Eso me ayuda a no aburrirme mucho durante esta subida.





Llego a Ozcaba y tenemos otro avituallamiento. Como bien, charlo con otro compañero de ruta y no tardo mucho en seguir el camino hacia lo que yo pensaba era el tránsito hasta la Venta Vieja... Errorrrrr!!! A última hora la organización había introducido un pequeño cambio en el recorrido. Al poco de salir de Ozcaba, abandonamos la pista y subimos directos al Tambuey. De la cima bajamos a un collado desde el que hicimos un descenso directo hacia un precioso bosque. La bajada tenía bastante pendiente y las piernas lo sentían.


Aquí la traza era difícil de seguir, ya que no había sendero evidente y había que esta muy atento a las señales de la organización. Además, había varios puntos donde había que hacer travesías horizontales para superar diferentes arroyos, por lo que teníamos que ir con todos los sentidos en alerta para no perder el camino, cosa que no todos lograron a la primera.



Finalmente, tras atravesar unos cuantos arroyos, logramos salir del bosque y ver donde nos encontramos. En la foto se aprecia el collado al que llegamos desde el Tambuey y el bosque que hemos atravesado. Esta parte seguramente fue la más lenta y agotadora del recorrido, si bien el entorno era precioso y es una zona que no suele recibir muchos visitantes -yo no había pasado nunca por aquí-, lo cual me lleva a reconocer el acierto de la organización.



Así las cosas, llegamos al sendero, después camino empedrado, que nos lleva, a media ladera, hasta los Tojos. Este tramo se hace más largo de lo que inicialmente parece cuando se ve por primera vez Los Tojos. Debe ser que la bajada del bosque pasa ahora factura...


Nueva visita al avituallamiento de los Tojos. Nueva visita al cielo. Antes de entrar, aprovecho que aquí tenemos la bolsa de material que nos ha permitido desplazar la organización hasta ese lugar para cambiarme los calcetines. Solo es para tener los pies secos durante el avituallamiento, que se que se volverán a mojar en breve.

Dentro, me pongo otra vez ciego a Tortilla de patatas, si bien me controlo un poco y dejo un hueco para comer hidratos, que a estas alturas van de lujo. Me lleno el plato de pasta, pero no puedo resistirme a pillar una última porción de tortilla. Simplemente espectacular.



Hablo con otro compañero de ruta con el que he coincidido los últimos kilómetros y le comento que termino de comer la pasta y me pongo en marcha. Él sale del avituallamiento y, casi al mismo tiempo, APARECE PACO!!!! Qué alegría. He recuperado al compi que pensaba perdido. Ahora el resto del camino se va a hacer más ameno, yuhuuuu. Aprovecho que él tiene que disfrutar de las delicias con las que nos agasajan para tomármelo con calma. Tenemos mucho camino por delante y Paco tiene que ponerse al día, jejeje.

Volvemos al camino de los Tojos a Barcena Mayor, esta vez con la luz diurna. Como pronosticaba, a los 10 minutos otra vez los pies calados. Bueno, esto ya lo sabía. Con Paco al lado se hace mucho más entretenido. Ahora andamos, que nadie nos ve, ahora corremos que viene otro corredor, jejeje.

Tenemos Barcena a tiro de piedra y le digo a Paco que quiero parar a llenar las poncheras, pues, aunque las tengo medio llenas, comienza a azotar el calor y tenemos una buena subida por delante hasta el Moral. Todo OK!! Llegamos al pueblo y encontramos gente animando... Paco se vuelve a calentar y vuelve a esprintar. Así las cosas, he pasado el pueblo y no he visto la fuente... Toca dosificar el agua en la subida, en la que no pega una brizna de aire y se concentra todo el calor del valle. Uffffff, llegué al avituallamiento del Moral con las últimas gotas de las reservas de agua. Menos mal, pues en una carrera de estas si no te hidratas convenientemente lo llevas mal. La subida no tiene mucho misterio. Cómodas pero largas zetas en medio de un bosque, hasta que sales por la parte alta a una pista que lleva al Moral.

Desde el Moral hasta el Tordías toca un corto trayecto compartido con las bicis. Aquí hay que ir con cuidado y bien orillado, que vienen muchos bikers y a buena velocidad. Tras el Tordías se desciende hacia Brañazarza, lugar donde nuestra ruta se junta con los andarines y la maratón. El camino del cordal es muy bonito y a mi se me hizo entretenido con los sube-bajas que te encuentras.



En Porciles nos encontramos con una animadora especial. Allí tenemos a nuestra compañera de fatigas, Marisa, vigilando por la salud de todos los participantes. Menuda sorpresa y qué alegría nos dio verla!!! Aprovechamos la parada para sacarnos una foto Paco y yo, que no tenemos ninguna juntos en esta jornada -a parte del selfie nocturno-.


Con los ánimos de Marisa en la mochila, tenemos el Toral a tiro de piedra -y mira que hay piedras en esta subida, jejeje-. En las bajadas las plantas de los pies comienzan a pasarme factura por tenerlas tanto tiempo a remojo -será esto el famoso pié de trinchera??? jjjj-, pero hacia arriba las piernas van frescas. Le digo a Paco que le espero en la cumbre y subo el Toral a buen ritmo.

Estoy arriba!!! Esto ya está hecho, pienso. Ahora a bajar y disfrutar de las salchichas y huevos en el mítico avituallamiento que se encuentra montado al poco de coronar el pico... Saco el móvil y justo cuando está llegando Paco entra la nube y se desata la tormenta...



Sopla un incómodo viento del Norte y tenemos una nube con mala pinta que no hace más que entrar y salir de la zona alta del Toral. En un momento que aclara, saco una foto a Paco, foto del momento en el que parece que ya tenemos prácticamente cumplido el reto.




Paco hace un selfie para retratar el momento. La tudanca de detrás soy yo, jejeje.



Pues bien, lo que parecía que iba a ser un paseo aderezado con unas salchichas y huevos deliciosos, se convirtió en un corre que te pillo, pues cinco minutos después de sacarnos las fotos se metió definitivamente la nube y ya no volvió a salir, descargando una tormenta que nos acompañó hasta el valle. Los huevos y salchichas prácticamente ni los catamos -pillamos un par de raciones a la carrera-, pues no estaba la cosa como para parar mucho tiempo en el alto.

Una vez en Mazcuerras ya nos quedan los "minutos de la basura" -expresión de Luisillo Alonso que nos vale perfectamente para esta ocasión-. Desde el pueblo se hace un largo rodeo que nos lleva prácticamente hasta el parque de Santa Lucía, desde donde cogemos la carretera que nos lleva a la meta -unos 2 kms-.

En la recta final de Cabezón apretamos los dientes y entramos a tope en la zona de meta.



Justo cuando tenemos la meta a escasos metros, escucho gritar nuestro nombre desde el público. Ahí tenemos a nuestra familia esperándonos!!! Yuhuuuuu!!! La meta puede esperar un rato, que hasta el cierre de control (máximo 25 horas) nos dejan entrar, jejeje.



Se nota nuestra cara de felicidad al ver a nuestra familia. En mi caso la felicidad era plena, pues Marta me había traido al pequeño Javier, que con cuatro mesucos me recibió con una amplia sonrisa en su rostro.



Después de compartir nuestra alegría con la familia, sacamos una foto de reto cumplido!!!



Ahora sí, ya estamos preparados para entrar en la meta -la organización nos estuvo llamando un rato para que entraramos, jejeje- con un tiempo oficial de 18 hs 31 minutos. Cito el tiempo porque me siento orgulloso de haber predicho, un mes antes y ante Oscar Agosti, el tiempo justo que iba a hacer para terminar la carrera, Yuhuuuuu.

Como montañero que me siento, la clasificación final me importa un pepinillo, pues me quedo con las sensaciones y experiencias vividas, todo ello disfrutando de un día inolvidable. Sin embargo, en esta ocasión apelo al resultado final, en el que Paco figura como ganandor de nuestra carrera privada, para retarle a la revancha!!! jajajaja. Es que este hombre ve gente animándole y se viene arriba. Grande Paco!!!!

En resumen, carrera realizada en modo "dinámico", disfrutando de cada momento pasado tanto con Titi, como con Paco, incluso la parte realizada en solitario, lo cual me llevó a gozar de una jornada inolvidable. Gracias compis por las risas y momentos pasados!!! Gracias familia por estar siempre ahí!!! (mención especial a Marta, pues gracias a ella he podido entrenarme para este objetivo) Gracias amigos, por acompañarme en todo momento!!!

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